mar,19-09@11:01
Bare Suyum
Bien, visto que está de moda hablar de ello, y sobre todo
leídas algunas cosas que he leído, creo que yo
también voy a aportar -de derecho- mi granito de arena a la
historia del ¿equipo? Bare Suyum...
Hace ya mucho tiempo, cuando el Bare empezó a ser el Bare,
Es y yo jugábamos casi a diario allí, partiditas de
pique entre los dos, cuando ella aún me ganaba por 600
puntos al Cricket. Fernando, el tipo nuevo que acababa de comprar
el "Edén", nos miraba jugar y animaba a Esther a seguir
aprendiendo. "Si sigues así te meto en un equipo" le
decía más de una vez.
Con el tiempo sucedió que de jugar dos pasamos a jugar 4,
cuando Ral y Cris se apuntaban también a menudo. Hasta que
surgió la propuesta. Fernando se nos acercó un
día y nos dijo a Es y a mí: "¿Por qué
no buscáis otros dos y os inscribís en la liga? No
cuesta nada y os invitan a cenar después de cada
partido"
La otra pareja la teníamos. Ya estaba el equipo.
Nació, como nacen las cosas buenas, por casualidad, como una
broma entre colegas... "¿Por qué no? No tenemos nada
que perder. Además, no queremos ganar, sólo jugar y
echarnos unas risas, conocer gente... ¡y cenar gratis!"
Esa primera temporada de Cricket fue todo un éxito.
Jugábamos igual que siempre, pero estábamos en una
liga. Aunque nunca nos importó si ganábamos o
perdíamos. Sólo estábamos para divertirnos.
Más tarde se unieron Ana y Alfredo (el "Capi", aunque Es
siempre fué la capitana, el alma del equipo). Incluso Javi
(Calvin) tuvo su oportunidad en las filas del Bare Suyum, y la
piña creció con Mikel (el padre del famoso slogan
"Oso Ondo, chavales") y las ganas de Rafita y Jaime.
El tiempo pasó deambulando de ligas Cricket a 301, pasando
siempre por las copas K.O., y las circustancias de la vida llevaron
a los lazos de unión originales del equipo a romperse sin
remedio. Pero aún las cosas no eran determinantes, porque
prevalecía el espíritu del equipo.
Ya el último año todo había cambiado de un
modo radical. De pronto no jugábamos por jugar o
divertirnos. La sombra de aquellos Vallekanos ofreciendo pasta a un
jugador por cambiarse planeaba sobre Bare Suyum. "Yo nunca
haría una cosa así" decíamos todos. Pero la
realidad fue bien distinta.
El rumbo del equipo pasó a ser unilateral. La capitana
decidía por todos y ninguno tuvimos las ganas o el valor de
llevarle la contraria en las ocasiones en que discrepábamos
de sus decisiones. Tras un año de decisiones unilaterales,
la gota que colmó el vaso llegó el día en que
Es decidió por decreto ley quién se cambiaba en un
partido. En aquel momento tuve clarísimo que el Bare Suyum,
tal como nació, había muerto. Ya no eramos una
piña de colegas jugando por pasarlo bien. Ahora eramos una
especie de selección donde el nivel prevalecía a las
ganas, al buen rollo, a los colegas... Ha pasado más de un
año y ya carece de todo sentido, pero aún no he
tenido una explicación -tal vez porque nunca la hubo- a
aquella decisión.
Hoy leo en dos blogs la noticia a modo de esquela. "Dejamos el
equipo". Una vez más, la decisión es unillateral,
decidiendo una o dos personas qué es lo mejor para el resto.
Bueno, en realidad, eso es lo que dicen. Deciden lo que es mejor
para ellas, y eso no pienso criticarlo. Cada uno está para
eso, para decidir, en cada momento, qué es lo mejor para
sí, y afrontar las consecuencias de esa
decisión.
Pero lo que ya no soporto es ese rollo casi victimista. La
decisión no sólo es unilateral (dejémoslo en
personal) sino que se ha tomado a espaldas del equipo, y
demostrando una vez más que el equipo no es lo que
pretendía ni, por supuesto, lo que fué. Me sorprende
leer ahora cosas como que alguien se sentiría más
culpable si no entendieramos su decisión, como si el
sentimiento de culpabilidad dependiera de eso.
No puedo criticar la decisión de dejar el equipo. Es
más, por un lado, me "alegro" (entre muchas comillas) porque
este cambio implica que yo puedo volver al equipo que dejé
por incompatibilidad de opiniones con la "directiva". Pero si voy a
criticar que se haga como se ha hecho, y que además se me
venda el cuento de "pobrecitas nosotras que hemos tenido que hacer
esto porque era lo mejor y me ha costado mucho tomar esta
decisión.
Una vez más tengo que mirar atrás y lamentarme de que
las cosas se hagan tan mal.
PD.- Buena suerte allá donde vayáis, chicas.
-kali dixit, kali drinkit- |
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