vie,30-03@05:32

Time has gone

Ha pasado mucho tiempo, y esto parece que se hubiera abandonado. Lo sé, merezco la muerte o algo parecido, pero creo que todos tenemos nuestros días y nuestros momentos de absentismo mundial.

Por aquí todo sigue más o menos igual, tuve muchos líos con el casero para dejar la casa en condiciones aceptables o al menos en las condiciones que yo había pedido. Todo para descubrir con gran decepción que la palabra dada por un chino medio vale menos que el pañuelo con el que se suena los mocos (en el poco probable caso de que se digne a usar un pañuelo, claro), y el "donde dije digo..." parece más propio de estas latitudes que de nuestra tierra natal.

También llegué a descubrir por mí mismo el nivel de "pueblerismo" que existe en esta ciudad, donde entre más de 20 millones de habitantes, siempre terminas dando con alguien del círculo o relativo al círculo de gente con la que te mueves. Hasta el punto de intentarte ligar una alemana en un garito para descubrir que es novia de un chino ex-empleado de la oficina comercial española...

Los días pasan rápido y con poco que hacer, y vuelvo a enfrentarme a aquella sensación extraña de echar de menos un curro, algo con lo que ocupar parcialmente mi tiempo, mientras el resto del universo hace lo propio. Entre tanto los días se llenan de vacío y de la sensación de estar en un lugar al que no pertenezco, en el que no termino de encajar por no adaptarme a los estándares de trepa y de "megacool" que marcan la vida en esta ciudad, y encima comprobando cada día que aquello de "engañar como A un chino" nos llegó mal, porque los que engañan son ellos.

Vivir siendo un guiri rodeado de expatriados cuya única meta es ser más que el de al lado, vender más que todos los demás juntos, termina minando la moral de cualquiera. Aguantas cosas como que te digan que no te adaptas, que eres un punkleta cerrado de mente al que sólo le gusta dar saltos y la música heavy (les falta decir "y los pelos largos" para ser como mi abuela), y lo peor de todo: un nivel exagerado de falsedad en la gente, de sonrisas de cartón tapando no sé qué intenciones, de intereses cruzados y puñaladas por la espalda, y en fin, un sinfín de gente de la que no sabes si puedes fiarte, una sensación de desabrigo horrible que te lleva a echar de menos a tus AMIGOS (de esos que se escriben con mayúsculas y se cuentan con los dedos de una mano) más de lo que nunca pensaste que se los pudiera echar de menos.

Hay otra cosa que echo de menos como si me fuera la vida en ello. Echo de menos mi moto. Echo de menos la escapatoria que me daba, poder levantarme una mañana desganado y subirme a lomos de ella, echar a rodar sin rumbo, alejarme y dedicarme a vivir el asfalto, a buscar más curvas, más montañas, más sitios nuevos alejados de todo esto. O el simple placer de montar escuchando el sonido del motor y sintiendo el viento en mi cara.

Las motos aquí están prohibidas en más de 250 cc., y además el gobierno de Shanghai quiere evitar que se usen por lo que las matrículas cuestan más incluso que la moto. Por lo que me han venido contando, una 125 media puede salir por unos 850 euros al cambio. Sin embargo la matriculación de la moto podría subir a cifras entre 2.000 y 4.000 euros. Y en ese momento es cuando con gran desesperación tienes que olvidarte de la idea.

Tengo una sensación bastante asquerosa de echar de menos. Mucho. Y ni siquiera sé exáctamente a qué. O a quién. O tal vez sea todo junto. Pero todo se contradice con la idea de que no quiero volver a vivir en España. No de momento, ni en un futuro próximo.

Supongo que se me pasará. Adaptarse o morir, dicen. Dicen.

Vuelvo a España seguramente entre el 21 y el 29 de Abril. Espero que un poco de aire, carnaza, vino, kalimotxo, los colegas y una escapada en moto me recarguen las pilas. Hasta entonces, no sé cómo irá todo. Supongo que mejor. Espero que mejor.

Podría decir que siento haber dejado abandonado este enlatado. Pero lo cierto es que no puedo sentirlo. Es mi enlatado, y ya sabéis lo que pasa con estas cosas. Uno escribe lo que le sale. Si le sale.

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