lun, 4-06@06:48
Un viaje en globo
Hace mucho tiempo, un día en casa de Mamen en que ella
tenía un ataque de ansiedad muy raro, vi a Ral hacer algo
que en su momento me pareció mágico:
Tumbó a Mamen en un sofá, con los ojos cerrados, y
empezó a susurrarle cerca del oído una historia, un
cuento, un viaje: un viaje en globo.
Él iba introduciéndola en el mundo del viaje,
contándole que se subía a un globo, y que empezaba a
llenarse de aire caliente para despegar. Mientras le contaba la
historia, de tanto en tanto le preguntaba por detalles que ella
tenía que ver e ir contándole, como de qué
color era el globo, la ropa que vestía, si había
alguien más a su lado...
Luego despegaba y soltaba los amarres, y el viento empezaba a
llevarles, a ella y su globo, por donde le parecía bien.
Sobrevolaban una pradera, mientras Mamen contaba cómo era la
hierba, qué animales o personas veía, si había
ríos, si había carreteras... Después volaba
hasta las montañas y Ral seguía preguntándole
acerca de la nieve que había, y cientos de miles de
detalles.
20 minutos después del despegue del globo, lo hacían
aterrizar. Mamen abrió los ojos con una sonrisa enorme en la
boca y una sensación de tranquilidad que no dejaba de
sorprenderla, flipando por cómo la había llevado
hasta hacerle olvidar lo que fuera que le había causado
aquel ataque de ansiedad.
Auqella noche charlé durante horas con Ral, entre kalimotxos
y birras, sobre la capacidad de mover el cerebro de la gente con la
voz, sobre cómo hacerlos desviarse de sus preocupaciones,
sobre lo que, de un modo u otro, podríamos llamar hacer
magia. Discusiones de borrachos que se sienten capaces de cambiar
el mundo, de hacerlo girar a su antojo, o de al menos ayudar a que
la gente cambie sus mundos personales.
De aquello hace ya más de un año. Y si Ral leyera
esto, me gustaría darle las gracias por enseñarme a
hacerlo, por la cantidad de veces que he llevado a alguien de
viaje, sólo con el poder de un hilo de voz. Por la cantidad
de veces que he podido ver esa misma expresión de felicidad,
sorpresa y agradecimiento juntas al regresar del viaje. Porque
aprender de él me permitió ver esos ojos
diciéndome "No sabía que me querías
tanto".
Y en su honor inauguro una nueva sección donde ir colgando
alguno de esos cuentos, de esos viajes que más me han
gustado.
-kali dixit, kali drinkit- |
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