Y pasan los años...
Ayer se cumplió un año entero desde que llegué
a China. Un año de altibajos, de sinsabores, de
alegrías y experiencias, de carencias y de dudas, un
año sabático según algunos, un año de
dificultades según otros...
En cualquier caso, un año más. Y digo uno más
porque al final, echando cuentas, no hay una diferencia monumental
con respecto a otros años. Al final echas la vista
atrás y prácticamente todo ha sido un poco más
de lo mismo, sin grandes novedades, una vez asumido el cambio
cultural y el vivir en un lugar donde no te entienden por la calle,
donde no puedes ir a pedir una escuadra en chaflán de
carpintería a ninguna tienda.
Después de todo este tiempo ningún cambio radical ha
sucedido en mi vida. Tengo más experiencia, he visto lugares
que mucha gente no llegará ni a soñar, he afrontado
el reto del cambio e incluso he conseguido sobrebivir
aceptablemente a los problemas de pasta. He aprendido a vivir y a
convivir más, a no pretender tanto. A tolerar y a tener un
poco de mano izquierda -aunque más bien poco-.
He dejado sin aprender chino, aún no he viajado a la mitad
de los lugares que me gustaría de este país, apenas
conozco sitios interesantes de esta ciudad ni me he convertido en
un erudito de la cultura china. No he sido capaz de mantener mi
casa caliente en este frío, helado invierno que se nos ha
echado encima. Por no hacer, no he sido ni siquiera capaz de hacer
entender a todo el mundo que no vine a buscar nada aquí, que
la búsqueda era el propio camino.
Como decía, altos y bajos, como siempre. Cosas siempre por
hacer y sorpresas interesantes. Ninguna meta alcanzada porque
ninguna meta había marcada. Amigos y enemigos. Discusiones y
alegrías. Tener un gato por fin, y luego otro, y luego otro
más, pero todos se van al poco tiempo, es la pega de la
acogida.
En fin, los años pasan, y el camino sigue siendo más
o menos el mismo, nunca recto, pero sin grandes giros a la
izquierda, sin algo que sea un nuevo principio, un punto de
inflexión... más de lo mismo.
Y en medio de esa continuidad relativa, de repente se solapan 3
fines de año: el natural, el de Kali en China, y el lunar
Chino. Y lo hace en medio de una ola de frío
increíble que, mira por donde hablando de cambios, ha
traído las primeras nevadas a Shanghai desde hace más
de 15 años. Después de 4 días nevando,
despertar por la mañana y mirar por la ventana tiene este
aspecto:
Así que decides salir a la calle, a dejar tu huella:
Pero la cosa no dura demasiado y la nieve se debate por su vida
entre la contaminación, la lluvia, los coches pasando por
encima... Después de 4 días aún dura, pero se
extingue paso a paso: