lun,16-05@11:53
De como un pequeño detalle puede alegrar
un día (o una semana)
Otro fin de semana en el que no he descansado nada, otro fin de
semana en el que acabo peor que empiezo, pero otro fin de semana en
el que termino sacando muchas más cosas buenas que
malas.
Contra todo pronóstico, debo admitir, porque empecé
realmente mal el jueves por la noche, y pensaba que
empezaría uno de mis descensos en picado en la sinusoidal de
ánimo.
Aun así he ido consiguiendo hacer algo que llevo tiempo
intentando y que cada vez se me da mejor: darle más
importancia a los pequeños detalles y menos a las cosas que
a priori pudieran parecer mucho más enormes, pero que si te
fijas bien tienen la misma entidad que los detalles
pequeñitos: son cosas que pasan. La importancia, su entidad
de "detallito" o de "gran evento" sólo depende del cariz que
quieras darle tú.
Así que me he dedicado a hacer "grandes eventos" de las
cosas que generalmente hubieran sido "pequeños detalles", y
aunque todavía me queda mucha práctica para lograr
que eso sea así sistemáticamente, creo que me pondre
un PA de los de cuando éramos canis.
He tenido mis grandes eventos en reirme de las discusiones tontas,
en ver a Da cantando en bolas en la escalinata del Viaducto, en un
bocata de lomo con pimientos, en el "siatsuuuu", en el "one for the
road"... pero sobre todo he tenido mi gran pequeño evento en
un brillo acojonante en la sonrisa de quien me hablaba de algo tan
tonto como un par de manchas. Joder, que parecía un anuncio
de esos de "las manchas enseñan a vivir" pero se
convirtió en un grandísimo evento porque,
después de un montón de tiempo he podido ver como una
persona recupera una sonrisa que no mereció perder
nunca.
Claro que todo cuento de bien tiene sus partes de mal...
también he tenido mis pequeños malos momentos. Como
confirmar todo lo malo del jueves, que sólo ha traido mal y
mal y más mal a mi vida. O como compartir coche con quien
espero no repetir nunca jamás, porque me cago en la hostia,
lo inconsciente que es alguna gente al volante, pero hasta ahora
sólo lo había comprobado desde mi coche cuando
veía un gilipollas al volante, nunca desde el asiento de
atrás de uno de esos gilipollas.
Así que como moraleja del finde, dejar de pensar en mis
pequeños malos detalles como que sólo me quedan 5
euros, y pensar más en los grandes eventos como las fiestas
de confetti y globos.
Sin alas, eso sí.
-kali dixit, kali drinkit- |
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