mié,26-04@02:57
El oráculo
En tiempos revueltos, en tiempos cambiantes, es el oráculo,
el agorero futurólogo en quien los clanes y los pueblos
buscaban algo de sentido en los renglones torcidos de las
vidas.
Desde los más humildes o los más ingenuos abonados a
los videntes telefónicos, hasta los Faraones más
poderosos de los antiguos imperios han consultado antes o
después los designios que algunos decían se
reflejaban en las aguas, posos de café, o incluso
vísceras de esclavos destripados.
Es el oráculo quien nos vaticina si mañana
será un día negro o blanco, o tal vez gris, o
quién sabe si verde o amarillo. Pero el oráculo no
deja de ser sino un mero adivino en la mayoriía de casos de
chiripa, cuando no embustero. Y a veces, sólo a veces, la
predicción que le pedimos es de tal importancia que
recurrimos al siguiente nivel de desesperación (rogar a
Dios) para que no sea necesario recurrir al oráculo por
ésta vez.
Yo quisiera que algunas decisiones no dependieran del capricho
anímico del oráculo de turno. Saber a ciencia cierta
-para variar- de qué color escampará
mañana.
-kali dixit, kali drinkit- |
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