Tue, 8-02@07:16
Distance
Distancia, un mundo entero separandonos, y yo nunca se si el mundo
es sólo físico, si es sólo el hecho de estar
al otro lado del globo, o si realmente lo que nos separa es mas
profundo que la fosa de las Marianas.
Hace tiempo que mis armas no funcionan. Mis dedos no funcionan como
antes, mis palabras no llegan tan profundo como una vez lo
hicieron, y tal vez ya nunca lo vuelvan a hacer. Y si he escogido
la palabra "armas" para describirlas es precisamente porque cuando
esto sucede me siento así: desarmado, indefenso. Sólo
de pie en una roca frente al mar batiente que azota la costa una y
otra vez, y por más determinación que tengo a
mantenerme ahí de pie ya no tengo la confianza de aquel
tiempo atrás en que sabía que ni todos los elementos
podrían derrocarme de ese, mi reino.
Y como a Jesús en la Biblia, mis demonios vienen a tentarme
a abandonar, a decirme "ya está chico, lo has hecho lo mejor
que podías y has triunfado donde otros muchos han fallado,
pero ahora es tiempo de darse la vuelta y dejar que el mar siga su
curso". A fin de cuentas, quién soy yo para pretender
detener el ritmo de las mareas, del oleaje.
Ya no sé si soy mucho, poco, o nada de lo anterior. Tal vez
sólo soy pretencioso e inconsciente de mi verdadera
naturaleza. O al revés: me infravaloro y soy inconsciente de
mi verdadera naturaleza. Un Dios del mar siendo abatido por sus
propias olas.
Pero como escribiera Sir Therry Pratchett, un Dios a quien sus
fieles dejan de venerar pierde todo su poder, y se convierte en una
indefensa, inofensiva y frágil tortuga que sólo puede
vagar por los caminos tratando de llamar la atención y de
conseguir que alguien le devuelva su antiguo poder, maldiciendo y
amenazando a su alrededor como si aún lo poseyera,
desposeído de todo lo que lo hacía especial se
convierte en un viejo huraño que no puede hacer nada
más que maldecir y gruñir.
Y ahí queda esa tortuga, sobre sus patas traseras, los
brazos abiertos desafiantes contra el oleaje, insegura de si la
siguiente ola se la llevará lejos destrozándola
contra las rocas a su espalda, insegura a la vez de si algún
águila estará sobrevolando con sus agudos ojos
clavados en su caparazón...
...y soñando con tiempos mejores.
Distancia. Distancia que duele. Distancia que sólo alimenta
inseguridad. Distancia maldita.
-kali dixit, kali drinkit- |
[enlace
permanente] | Categoria:
general