lun, 3-10@19:24
Atrasao 1 - Brasil
Hace ya una semana, pero por varias cosas no he podido hablar hasta
hoy de mi viaje a brasil...
Lo primero, el viaje fue un poco coñazo por lo largo. Al
menos el de ida me topé con 3 brasileños
majísimos con quien me pasé la noche entera de risas
y pimplando vino a costa de Iberia. Hasta el punto de que las
señoritas azafatas nos llamaron la atención unas 20
veces y terminaron hasta los percebes de nosotros. Pero al final
fueron 10 horas de risas entre Madrid y Sao Paulo.
Allí me tocó esperar un ratazo para coger otro vuelo
a Salvador, donde realmente iba. Y al menos ese vuelo ya fué
con luz de día, por lo que tenía algo que ver por las
ventanillas.
La costa de Bahía y concretamente la de Salvador desde el
cielo es una auténtica pasada. El avión
sobrevoló toda la costa mientras bajaba y por la ventanilla
podía ver perfectamente las rocas, los barcos... una
genialidad. Después hace la aproximación al
aereopuerto pasando por encima de toda la ciudad, y ya en ese
momento te das cuenta de lo descomunalmente enorme que resulta la
ciudad. Vas bajando altitud y no dejas de ver casas y casas y casas
por debajo, casi todo barriadas de favelas.
Los dos primeros días allí fueron para turistear un
poco, y me llevé mi primera dececpión. Salvador es
una ciudad que parece no haberse tocado desde hace 150 años,
a excepción de los complejos hoteleros -que parecen llevar
sin arreglar "sólo" 50 años-. Mucha gente anda
descalza por las calles, y hay cantidades acojonantes de
niños que son felices jugando con una cometa que se han
fabricado con una lata de cocacola y una hoja de papel.
Por supuesto, el rollo típico de las brasileñas, que
es una de las cosas que de alguna manera esperaba ver, fue la
segunda decepción. La verdad es que son bastante normalillas
a decir verdad en cuanto a media, y en general están mejor
ellos que ellas.
Tercera dececpión: El barrio viejo -el Pelourinho- resulta
estar lleno hasta la bandera de crios que te dan la paliza durante
una hora para que le des unos reales, y si se te ocurre la
temeridad de darle uno a alguno de ellos, creas una marea de crios
pidiendo que les des uno a cada... con lo que al final no puedes ni
ver el barrio.
Después fuimos al congreso de Isis, y volvimos a tener
pegas, pues la organización dejó mucho que desear y
se olían manos poco limpias detrás de todo el
desaguisado. Aún así hice muchos y buenos amigos,
especialmente entre la delegación de Argentina, y
conseguí bastante apoyo en toda la cizaña que
metí con el Software Libre, por lo que terminé muy
contento. Ahora tengo que terminar de materializar todo esto en
algo productivo, pero tiempo al tiempo.
La vuelta fue mucho más aburrida... no encontré casi
nadie majete con quien pasar las horas del vuelo, y además
fueron más horas de espera en Sao Paulo que a la ida... con
lo que tardé 23 horas en llegar a Madrid, cambio horario
incluido, lo justito para irme al curro nada más
aterrizar.
Lo cierto es que volví con un pequeño sabor
agridulce. Me gustó mucho la experiencia aunque reconozco
que esperaba algo más, y que durante toda la semana tuve esa
sensación extraña de pensar que podía haberlo
disfrutado mucho más... esa maldita certeza de que si una
persona en concreto hubiera estado allí conmigo, todo
habría sido mucho mejor. Hasta el cartel de algún
restaurante me lo dijo...
-kali dixit, kali drinkit- |
[enlace
permanente] | Categoria:
general