mié,20-09@12:11
Los últimos días
En los últimos días la vida se había limitado
a disfrutarla al máximo. Entre ambos había una
especie de acuerdo no declarado de no hablar del tema, de
ignorarlo, como si nunca fuera a suceder. Ambos sabíamos que
llegaría finalmente el día, pero sencillamente no
queríamos saberlo.
Durante ese tiempo olvidamos todo lo malo que había en el
mundo. Reímos, andamos, nos fuimos lejos... Cualquier
resquicio de pena se iba alejando como si nunca hubiera existido.
Regalos, noches sin fin, sonrisas y el placer de compartir un
tiempo sin complicaciones, sabiendo que todo iba a terminar,
hicieron de aquellos momentos el mejor recuerdo de mi vida.
Los viajes, lejos, sin planificar, siempre me habían
gustado. Pero a su lado aún parecían mejores.
Perderse sin intención de encontrarse se convertía en
nuestro juego favorito. Recorrer los caminos sin importar el
destino ni los horarios nos daba alas y esa inigualable
sensación de libertad absoluta, donde nada hay de
malo.
Pero los dos sabíamos bien que un día, todo aquello
acabaría. No me arrepiento de nada, y estoy seguro de que
fue la mejor manera de esperar ese momento. Disfrutamos hasta el
último minuto de todo lo que teníamos -o que no
teníamos- y un día, de pronto, sin previo aviso, el
momento de la despedida apareció.
Apareció, se materializó delante nuestro como por
arte de magia, rápido, sigiloso, sin darnos tiempo a
reaccionar. Todo fué sencillamente fugaz. En apenas unos
minutos todo aquello que habían sido nuestros últimos
días, desapareció.
Ella se fué, lentamente, sin mirar atrás. Yo me
quedé allí de pie observándola partir,
pensando inconscientemente que esa noche volveríamos a
vernos al llegar a casa como siempre. Inconsciente por unos
segundos de lo que estaba sucediendo: que se alejaba para no
volver.
Todo volvió a pasar por mi mente y me alegré
profundamente de que los últimos días hubieran sido
así. Recordé a Meredith diciendo "Si éste
fuera el último día de tu vida, ¿cómo
te gustaría pasarlo?" y vi que había sido
genial.
Pero en ese momento, cuando terminó de doblar la esquina y
desapareció para siempre de mi vista, un nudo se hizo en mi
garganta y no pude contener una lágrima...
... por la tristeza de ver a partir a mi Gata.
-kali dixit, kali drinkit- |
[enlace
permanente] | Categoria:
general