jue, 7-12@17:55
Se vende
Dicen que en esta vida todo tiene un precio. Y cuantas más
cosas veo, más lo creo.
Me resulta increíble ver como colegas con los que desde el
instituto vengo coreando gritos contra los abusos laborales, la
precariedad, y los salarios de peloputa, hoy se metan de lleno en
la vorágine explotadora de la máquina
capitalista.
"Si tu pudieras harías lo mismo". No sé si soy un
idealista condenado a la perdición por ello, o un gilipollas
o qué. Pero el caso es que siempre he tenido
clarísimo que no lo haría. De hecho hace años
dejé una ocasión de montar una empresa sólo
porque yo propuse como condición de partida la de no pagar
miserias a los trabajadores.
Excusas del tipo "es que no hay más dinero", "todo el mundo
hace lo mismo" y otras por el estilo no hacen sino esconder lo que
una persona es en realidad, de puertas a dentro, por más que
se vista de libertario, o que vaya a manifestaciones por el derecho
a una vivienda y un trabajo dignos.
Vivimos en un país donde todo es siempre lo mismo, vivir
explotado y el día que se tiene la ocasión de cambiar
eso meterse en la misma rueda, explotar a los que vienen
detrás, tal vez con la oculta justificación de "si yo
lo sufrí que lo sufran otros también".
El caso es que es la muestra más asquerosa y ruin de
hipocresía que me podía esperar de un colega.
Qué pena que al final, como dijo alguien, sea cierto aquello
de:
"El poder no corrompe. El poder sólo desenmascara."
-kali dixit, kali drinkit- |
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