lun,15-01@03:11
Dos
Acabo de volver de San Sebastián de una de mis fugas
relámpago decididas a última hora. Todo empezó
el Viernes, cuando no sabía que había quedado para el
mismo día con Martuky a cenar y con los del curso de foto a
tomar unas cañas por ser el final del curso.
Al final vencieron las cañas y la noche terminó rara
en una fiesta erasmus llena de gente a la que no conocíamos.
En mitad de aquella vorágine de sangría asesina,
gente conocida y gente menos conocida, pero sobre todo gente
absolutamente desconocida, hubo uno de esos "¿oye, y por
qué no?" cuando hablamos de hacer una salida en plan a tomar
unos pinchos a San Sebastián.
El espíritu del decidir las cosas en el último
segundo se apoderó de Javi y de mí y terminamos
llevándonos por medio a Celia y a César, que andaban
por allí cerca. Así que el sábado por la
mañana, cuando conseguí doblegar a la resaca infernal
de la sangría asesina, salimos hacia Donosti. Javi y yo en
nuestras motos, César con el coche de apoyo (el kalicar) y
Celia cambiando de un vehículo a otro.
EL título del post viene a cuento de lo que ha ido pasando
estos dos días. Dos días en que he hecho más
kilómetros en moto de los que me apetecía, sobre todo
por la cantidad de ellos que han sido de noche y por autopista. Mis
dos vehículos que han alcanzado un 2 en la primera cifra de
su cuentakilómetros, 200.000 para el kalicar, 20.000 para la
moto. Dos mensajes al móvil bastante reveladores. Dos
habitaciones dobles de hotel y dos comidas que superan la capacidad
de mi estómago.
Pero sobre todo, dos días donde lo que más he
sentido, es echar de menos.
-kali dixit, kali drinkit- |
[enlace
permanente] | Categoria:
general