lun, 9-04@14:01
BeiJing
Este fin de semana he ido a Beijing (o Pekín, según
se quiera decir bien o mal) 3 días, y ha sido genial.
Primero, porque tenía muchas ganas de conocer la plaza de
Tian'An Men, infinitamente más grande de lo que imaginaba,
llena de guardias nacionales, símbolos del partido, y una
bandera condenadamente pequeña comparada con la de
Colón.
Segundo, vivir un poco más la realidad "Comunista" de este
país, tan difusa en una ciudad como Shanghai que parece
totalmente ajena a China si no fuera por los caracteres raros en
las paredes.
Tercero, porque pude visitar la Ciudad Prohibida, que a pesar de su
nombre tan llamativo resultó un poco decepcionante en su
mayoría, dado que, como casi toda la ciudad, está en
obras de cara a las olimpiadas del próximo año. De
hecho, cualquiera diría que Gallardón y
Álvarez del Manzano fueran coalcaldes de Beijing.
Cuarto y probablemente la que más ilusión me hizo,
por poder subir a la Gran Muralla, fantasear con la historia de su
época, destrozarme las rodillas en los infinitos escalones
con vanos que llegaban a veces por encima de mi rodilla... Tengo 2
Gb de fotos de las que tendré que seleccionar.
Pero sobre todas las cosas del mundo, la mejor de todas las
sensaciones fue la de, por fin, sentirme volviendo a CASA cuando
aterricé en Shanghai. Echaba tanto de menos esa
sensación que no podía creermela.
Si alguien tiene ocasión de visitar Beijing, podrá
flipar como lo hicimos nosotros con la monstruosa descomunalidad
(si es que esa palabra existe) de sus proporciones, desde sus
calles más anchas (con más de 6 carriles por sentido,
bicis descontadas) hasta por las horas que se pierden andando de
una manzana a otra, o por sus laberínticos hutones.
A mí me ha encantado. Sobre todo por cómo me ha hecho
sentir al volver a CASA.
PD.- Como si fuera el del Almendro y esto Navidad, vuelvo a Madrid
del 19 al 29 de Abril. Estén atentos a sus pantallas
:)
-kali dixit, kali drinkit- |
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