Estúpida, sí, pero sonrisa
Estúpida sonrisa. Es lo último que vi anoche en el espejo. Estúpida
sonrisa, lo primero que veo esta mañana, antes que mis ojeras. Y
qué más dan las ojeras si no puedo dejar de sonreir.
Hace dos días fue un fontanero a mi casa a arreglar nosequé fuga.
Como yo no podía estar,
Uma me hizo el favorazo de quedarse en mi casa
(pues tiene llaves, pa algo es mi vecinita) para que hubiera
alguien. Cuando llegué a las 2.00 am, me quedé con cara de tonto
porque me había recogido el desastre que tengo por casa. Se había
dedicado a poner un pelín de orden en un caos que invadía mi
cocina. Y ni siquiera la tenía ahí delante para darle las
gracias...
Ayer habíamos quedado
Uma,
Zeta, Ral y yo pa ver "En la Boca del Miedo".
Salí pronto del curro (para variar, aún con sol) y llegué a casa
pensando en darme un duchazo mientras llegaban a mi casa...
Cuando llegué a mi puerta, me quedé un poco rallado porque los
cerrojos no estaban echados, y empecé a imaginarme mil historias de
quién podría haber entrado en mi casa y para qué. Pensé en la tonta
de mi casera, que igual hubiera venido a ver lo de las fugas de
agua. Abrí con cuidado y olía mogollón a humo así que quien quiera
que hubiera estado no hacía mucho que se había ido. Entré poco a
poco y ví la puerta de la terraza abierta, y no recuerdo cuántas
historias pasaron por mi cabeza en esos segundos, pero ninguna como
lo que me encontré:
En un sofá estaba
Uma con cara superseria mirandome entrar. En el
otro estaba esa pedazo de
Zeta mirandome con cierto recochineo. En ese
momento me fijé en el póster de Amélie que habíamos visto un día
buscando el regalo de Ral y que me había encantado, colgando de la
pared del fondo...
Mi cara debió ser estupenda porque de pronto las dos empezaron a
descojonarse y no sabía ni qué decir. Nunca me habían sorprendido
así y estaba fuera de juego porque no me lo esperaba para nada,
pero no dejaba de flipar.
Al rato me sugirieron entrar a la cocina, y aún flipé más al
encontrarme que tenía un montón de cosas. Sí, alguien puede
considerarlo cutre, poca cosa, o lo que quieran, pero para mí
encontrarme todo con papeo, con las galletas con que había soñado
la noche anterior -¿sueño premonitorio?-, y por primera vez desde
que vivo allí una nevera llena -prometo poner una foto porque es un
momento histórico-.
Llevo desde anoche buscando unas palabras de agradecimiento que no
encuentro, porque no sé expresar lo que me invade, y creo que la
mejor forma de hacerlo es esta estúpida sonrisa.
¡¡PERO QUÉ BONITO!!