Long time, not dead
Hace ya mucho que no escribo na, lo que tienen las
vacaciones.
Tras un par de semanitas más aprovechadas en algunos momentos que
en otros, vuelvo al tajo y a las mañanitas delante de la pantalla
con algo de tiempo para dedicar a dar la lata.
Han sido unas vacaciones muy atípicas, la mayoría del tiempo en
Madrid, con alguna escapada, visitando la magia de Llanes -en
plenas fiestas, viva la aventura-, dejando parte de mi en el mar y
en las montañas, perdiendo trozitos del alma en forma de piedras, y
llegando a niveles nunca sospechados de piques con según
quienes.
Hoy todo eso -como casi siempre todo- va quedando atrás y sólo me
alegro de que las cosas estallaran antes de que la sangre llegara
al río, y poder recordar con una sonrisa aquello del "tengo un
disgusto, señor agente".
Después las noches en vela a la luz de la luna y las escapadas a
Santiago de Aravalle han terminado de devolver casi todo a su
sitio, y hoy me sale la sonrisa de ver recuperado gran parte de lo
perdido, y de poder seguir compartiendo coñas confidencias y sobre
todo horas de insomnio y ganas de hablar.
Aparte de eso, ahora estoy como loco por pillar una moto. Sí, a la
mayoría le sorprende, pero qué le vamos a hacer, siempre tuve el
gusanillo de las motos pero me daba rabia y pereza sacar un carnet
para no poder conducir nada más que motos pequeñas, y luego tener
que pillar otro.
Como a tanta gente, se me iluminó la cara cuando supe que por saber
conducir un coche desde hace más de 3 años, ahora se me supone
capaz de conducir una moto de hasta 125 -personalmente me parece
una barbaridad, pero no perderé la ocasión- así que me puse a mirar
muchas.
Primero pensé en una maxiscooter de piaggio, la X8 o la X9:
Después pensé en una moto más moto, y me acordé de la Daelim que se
compró Taka, una Roadwin:
Pero al ir a verlas a un concesionario, vi el modelo custom de
Daelim, la Daystar:
Al final me decidí a preguntar a alguien que supiera algo más que
yo, y tras muchas conversaciones con
Leny, me
sugirió mirar una marca decente, y terminé encontrando en el
segundamano una que me ha cautivado: Honda Varadero 125:
Ahora solo me falta que alguien con un poco de conocimientos
mecánicos me diga que esa moto está bien cuidada, regatearle 200
euros al dueño, pedir un crédito, comprarme un casco, y sentarme
-¡ah, y aprender a conducirla!- en esa preciosidad.
¿Os imaginais cómo quedaría? Yo sí...