Martes, 30/06/2026 @ 02:58 PM

Exhale

Respira. Suelta. Deja ir ese aire que se ha hecho bola en el estómago. Ya está, ya lo usaste, ya no lo necesitas. Necesitas soltarlo y dejar que se vaya para poder tomar aire nuevo, para seguir respirando.

Y empiezas a exalar, a dejar que el aire salga poco a poco, como te enseñaron en la clase de entrenamiento vocal. Despacio, sin prisa, sin ser de golpe, pero de continuo, sin parar, apretando un poco más cuando crees que ya no hay más, porque sí, si hay más. Siempre hay más. Y tienes que aprender a reciclarlo entero, y a controlar ese flujo de salida antes de pensar en el flujo de entrada.

Y el peso del aire va saliendo. ¿Crees que el aire no pesa? Piénsalo otra vez. Sientes cómo te vacías por dentro, cómo tu estómago aprieta y músculos que habías olvidado cómo mover siguen haciendo su trabajo, y de repente ocupas la mitad de espacio que antes, pero el aire sigue saliendo.

Hasta que empiezas a notar esa ligereza.

Y ahora, ¿qué? Has estado tan obcecada con meter aire, con aguantar, con ser capaz de mantener la respiración todo este tiempo por si hiciera falta, estar atenta, estar alerta, saber mantener la compostura.

Y ahora te ves vacía. No queda nada. Estás soltando, soltando todas esas fuerzas guardadas, toda esa energía acumulada por si acaso, esa tensión constante del "¿qué vendrá?", del "me da igual, no me pillará desprevenida".

¿Y si sólo tenías eso? ¿Y si al soltar todo deja de tener sentido? ¿Y si esa tensión deja lugar nada más que a ser pequeña e insignificante? Has puesto tanta energía y tanta dedicación en esto que parece que tu vida se hubiera convertido en eso, en el permanente estado de hipervigilancia, mientras la vida se escapaba de tí en tu cara, tan vigilante que estabas que ni la viste irse.

Ahora queda la relajación de haber soltado, sí, pero ¿a qué precio? Cuando llenas tu vida de resistir, de ser pilar de estructuras que se tambalean, de no tener tiempo porque necesitan que estés al pie del cañón... al soltar todo eso se hunde de golpe como el castillo de naipes que era.

Es fascinante ver caer toda esa estructura que antes pesaba toneladas, y ver cómo planea pieza por pieza en su caída lenta, para nada estrepitosa. Sólo incesante caída de trocitos de papel que ya no pesan, pero que dejan un vacío aterrador.

Y aún no hemos empezado a respirar de nuevo.

-kali dixit, kali drinkit- | [enlace permanente] | Categoria: general