Miércoles, 01/07/2026 @ 06:56 AM
Now it is time for grief
Cuando la tormenta de naipes termina, queda el silencio, la
quietud. Un instante apenas que te deja perderte dentro, estirarlo
como un chicle sin romperse. Puedes vivirlo como unos segundos o
como una vida entera, sólo depende de tí cuánto más necesites
enterrarte en él.
Aprovecho ese momento para sentir una bola alrededor de mi cabeza,
un escudo de karma que me resguarda ahora de todo. El mundo se
termina donde llegan mis brazos. He soltado ya, no necesito sujetar
ninguna columna herculina, porque el mundo sigue girando. Siempre
ha estado girando, desde el principio, y seguirá girando cuando ya
no estemos aquí.
Me dejo llevar por esa sensación de desconexión que me une de
formas inesperadas al mundo. Soltar no es suficiente, hay que dejar
que ese giro constante te lleve, sentir que no todo depende de
tí.
Me doy cuenta de todo el tiempo que llevo en tensión, como un
muelle gigante que se va tensando más y más, esperando el momento
en que las sujeciones cedan por fin y toda la energía acumulada
salte en un instante explosivo, destrozando todo a mi
alrededor.
Cierro los ojos y me observo en esa bola que llega hasta donde
alcanzan mis manos, girando con el mundo. Y siento pena, compasión
por mi misma, por cómo me he permitido llegar hasta este punto.
¿Por qué? Tal vez sólo porque era necesario. Alguien tenía que
hacerlo. Pero ya no.
Ahora toca llorar.
Y el mundo sigue girando.
-kali dixit, kali drinkit- |
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