Estoy probando un nuevo sistema que he hecho (casero 100%) para
postear por correo electrónico. Los días de hacer ssh y
postear con nano escribiendo código html para los acentos y
las eñes han llegado a su fin.
Hoy de repente y sin previo aviso ha empezado a hacer un frío
del carajo en Shanghai. De estar ayer en camiseta por la calle, a
morir de frío por no llevar guantes al conducir una moto
eléctrica que no pasa de 30 kmh, así, de la noche a la
mañana...
Estoy seguro de que lo he comentado en alguna otra ocasión por
otras razones diferentes, pero es en momentos como este cuando de
verdad siento que me estoy haciendo viejo, cuando de repente odio
el frío con toda mi alma y sólo quiero calorcito en todo
mi cuerpo.
Tal vez por desear tanto calor me ha pasado lo que me ha pasado:
removiendo unos espaguetis con un cucharón raro me he volcado
el agua hirviendo por toda la mano. Aún me estremezco al
recordar un dolor que no me ha dejado ni gritar. ¡Escaldado
vivo!
Pues no será por falta de ganas pero tampoco porque me lo
pidan de vez en cuando por aquí, pero he decidido sacar la
bayeta del polvo, atarme el mandil y ponerme a limpiar este
rincón que tan abandonado andaba.
De momento no mucho tengo que decir, apenas que me he decidido a
volver, y que tengo muchas cosas que contar: hoy es mi
cumpleaños, hace 5 días empecé a trabajar en una
empresa super molona como sysadmin del infierno, en la que me dan
una caña como hacía años que no recordaba, y que por
primera vez en mi vida, vía UOC, estoy sacando todo
sobresalientes en la universidad.
Parece que la vida de repente se ha decidido a sonreírme un
poco ¿no?
De toda la vida, cuando escuchaba el dicho de "como un pulpo en un
garaje", me imaginaba no el típico pulpito que te comes a la
gallega, sino más bien aquél de las novelas de Julio
Verne, un monstruo de varios cientos de metros de largo, tratando
de ponerse en pie en un garaje lleno de herramientas y cacharros
metálicos almacenados en estanterías, donde además
el garaje estuviera lleno de agua sólo hasta la mitad. El
pobre pulpo no podía apenas ni respirar en el hipotético
caso de que consiguiera levantarse, y en sus vanos y torpes
intentos por encontrar algo a lo que poder sujetarse, todos los
cacharros y todas las estanterías se venían abajo en un
jaleo impropio de algo que se encuentra sumergido. También
estaba, cómo no, el pobre coche que naturalmente duerme en el
garaje. Aplastado y retorcido debajo del peso de semejante bicho,
contribuía sustancialmente al desagradable concierto de ruido
que llamaba la atención.
Sin embargo, el verdadero protagonista era el pulpo. Ese bicho
enorme y patoso que sólo atrae la atención para sentir
una mezcla de piedad hacia él por lo difícil de su
situación, y de odio por perturbar la paz de todos los
observadores, que tratan de dedicarse a sus garajiles actividades
sin la molestia de tan estruendoso inquilino. La gente lo mira con
desprecio y con una gotita de lástima, que se convierte si
cabe en un poco más de desprecio, y todos coinciden en que lo
mejor que puede pasarle al bicho es que se muera y se calle de una
vez, o que alguien tire de uno de sus tentáculos y se lo lleve
de allí corriendo.
Hay veces en la vida, demasiadas últimamente, en que me siento
exáctamente como ese Vernesiano ser. Estar sentado en una
terraza pija de la Castellana, entrar en tiendas de ropa donde nada
de lo que me gusta está bien, tomar unas cervezas rodeado de
gente que tiene resuelta su vida, intentar ligarte a una chica que
de repente está jugando la promoción de ascenso a la
siguiente división...
Demasiado frecuentemente me siento como ese pulpo, intentando en
vano sujetarme a algún sitio, con la sensación de que si
me quedo panza arriba mirando al techo del garaje, antes o
después aparecerá un cuchillo de carnicero dispuesto a
hacerme rodajitas para servirme en un plato gigante de madera con
patatas y azafrán. Y me pongo más nervioso y al intentar
zafarme sólo consigo ahogarme más.
Ojalá alguien tire de uno de mis tentáculos y me saque de
aquí, corriendo, buceando hasta los rincones más oscuros
del fondo de algun abismo marino, donde ni siquiera la luz del sol
pueda reflejar mi cara y mi cuerpo, y pueda vivir un tiempo
escondido y alejado de todo.
Estoy en Madrid. No sé por cuánto tiempo, ya que me he
venido con un billete de sólo ida. La razón, bueno, hay
varias, pero la última razón por la que me quedo sin
fecha de vuelta, es que han diagnosticado a mi padre un cáncer
de próstata. De momento seguimos esperando que la Espe cumpla
sus 30 días de plazo, pero hoy por hoy aún no tiene fecha
de operación.
Entre tanto, la vida pretende ser lo más normal posible. Mi
padre (y mi madre), sin embargo, están acojonados perdidos.
Tratando de fingir normalidad todo el rato, pero acojonados al fin
y al cabo. Yo no paso de verlo como algo normal, como que nada de
lo que hagamos puede cambiar nada, y que lo que tenga que ser
será. Quizá demasiado pasotismo, quizá el adecuado,
pero sé que ya no estoy atacado de nervios. No sé si por
estar en Madrid o por qué, pero se me ha pasado ya los
días que me tiré con espasmos involuntarios en el
brazo.
El caso es que en este tiempo me encontré una canción que
me sacó algo de tristeza-lagrimillas sin querer, y aunque mi
padre jamás en la vida leerá este blog, quisiera
dedicarle esa canción:
I was a kid you were my dad
I didn't always understand
I wanted freedom you got mad
You were concerned I got upset
I didn't recognize you yet
And did you cry I know I did
When I lied to you
I didn't want to hurt you
I just never knew I did
You never told me that you loved me
I know you didn't know how
I guess that shows we're much the same
'Cause I love you too and until now
I've never said those words out loud
I hope you're proud
To be my dad...
What are your secrets, do you pray
Is there a god that shows your way
I wish I knew...
Do you have crazy fantasies
What happens in your dreams
I want to know...
I guess you'll always be a mystery to me
But you taught me how to value life
And what else do I need
I have a dad who watches over me
-"Dad", de K's Choice, en su disco "Paradise in
Me"-
Los dos se encontraron en el mismo cuento.
Los dos se encontraron justo en el momento.
Fue un beso de esos que bajan la guardia.
Fue un beso de esos de darse las gracias.
Un beso de esos, de esos que valen
por toda la química de la farmacia.
Los dos intuyeron sus ojos cerrados,
sus bocas pegadas cercaron su aliento.
Fue un beso de esos que cumplen un sueño,
un beso de esos que son el primero.
Un beso de esos que ponen contento:
los dos se creyeron singing in the rain.
[...]
Fue un beso de esos que premian las ganas.
Un beso de esos que luego te marcan.
Un beso de esos de bésame mucho.
Tan locos quisieron perderse del mundo.
Tan locos rodaron uno sobre otro.
Un beso de esos que valen por todos.
-"Un beso de esos", de Toni Zenet, en su disco
debut "Los mares de China" (manda huevos)-
No puedo evitar gritarle al mundo que es por esos besos que soy
feliz.
Hace no mucho un cliente nos pidió un presupuesto para SEO. En
ese momento, yo sabía que oía campanas, pero no
tenía muy claro dónde. La única vez que había
tratado ese tema se refería a "Search Engine Optimization",
aplicado a sistemas de indexación y recuperación de datos
en bases de datos documentales con campos de texto completo. Pero
no pegaba nada con lo que nos pedía el cliente. Así que
caí en la cuenta que lo que ahora llaman SEO es lo que
tradicionalmente había caído en el concepto de
"posicionamiento en buscadores". Para hablar en lengua común,
"salir más arriba en el gúgel".
Entonces un tipo al que no conozco nos pasa un documento con una
descripción del proyecto de SEO para una web, acompañado
de un presupuesto. Al leer el presupuesto no consigo salir de mi
asombro. Desarrollo de la web: 2500 euros (proyecto aparte),
posicionamiento: más de 5000. ¿Cómo?
Leyendo detenidamente el proyecto no sólo me doy cuenta de lo
cutre que es la redacción en inglés del tipo que lo
escribió (no es que yo sea Shakespeare, pero lo de este
tío tenía delito), sino también de lo que ya
sospechaba acerca del SEO.
Hoy en día hacer una cosultoría SEO consiste,
básicamente, en engañar al cliente. Esto es, en venderle
humo. Pero humo del bueno. El resumen práctico y bajado de
nuevo a idioma de la calle, traducido y sacada la paja, viene a
ser:
"Nos leemos tu web, aplicamos una serie de palabras claves que nos
das tú (aunque te proponemos una lista) y luego te obligamos a
que tú las introduzcas en tu página. Después te
damos de alta en los buscadores, y te hacemos un acuenta en
'gúgel analitics', para que veas cómo evolucionan las
visitas a tu web. Por todo esto (decirte lo que tienes que hacer)
te vamos a cobrar 5,000 eurazos de vellón."
Además, la cosa no acaba ahí, más bien sigue:
"Durante el año nos comprometemos a hacerte 4 análisis de
la evolución del proyecto (vamos, a hacerte un par de
'pogüerpoins' con la información que nos da el
'gúgel analitics' y si acaso a proponerte cambios en las
listas de palabras clave (por supuesto, no a implementar esos
cambios), y por esto te vamos a cobrar otros 200 eurazos al
mes."
Como podéis ver, el asunto del SEO consiste básicamente
en decir: Aprovechamos que no tienes ni zorra idea de lo que
quieres, te vendemos un montón de humo del que en la
práctica vas a poder usar 3 listas de palabras clave y un par
de pogüerpoins, y te rajamos de arriba a abajo porque somos
unos putos listos.
Todo esto, que a nivel técnico requiere un tiempo de trabajo
que no justifica más de 500 euros, y eso cobrando la hora a
mogollón y perdiendo mucho tiempo en poner pogüerpoins
bonitos (con faltas de sintaxis y ortogrfía en inglés), y
sin mover un dedo para hacer visibles nuestras propuestas -y
supuestas- mejoras. Eso te lo dejamos para tí, que curres, o
mejor, te pasamos un presupuesto aparte por implementarte esos
cambios de pacotilla.
Esta estrategia de vendehumos es la que hizo que las famosas
"puntocom" se fueran a la mierda, y es también la repugnante
forma de vivir a costa del que no sabe, en lugar del esfuerzo
propio y del coste real del trabajo. Es también lo que se
esconde detrás de los contratos basura de obreros que se
obtienen en revendedoras de carne para que trabajen y hagan
realidad todo ese humo vendido en forma de
cutre-pogüerpoins.
Me genera asco y vergüenza tener que presentar un documento de
este estilo. Debería estar perseguido por ley y penado con
cárcel incluso, como gran TIMO que es. Y lo digo desde el
conocimiento de causa. Así que si alguna vez alguien os quiere
vender un proyecto de SEO, mandadles a tomar por culo.
Siempre he repetido aquellas palabras de Paulo Coelho en las que
hablaba sobre el miedo a escoger, porque elegir un camino implica
siempre dejar atrás otros muchos.
Hay veces en que al dejar un camino atrás sientes un
vértigo tremendo de haberte equivocado, y de pensar que lo has
dejado atrás para siempre.
De repente alguien a quien creías tu colega (tu amigo) te
cuenta que una mierda que hiciste hace 6 años te ha marcado de
por vida como con una letra escarlata, como tu propia estrella de
david en el brazo, y que por eso no confía en tí para
nada que tenga que ver con el curro.
Y entonces dolido como un perro moribundo y sin terminar de
entender por qué te duele tanto, en medio de una pataleta de
niño pequeño, le preguntas a alguien lo que cree. Y su
respuesta es demoledora. "¿De verdad es tu amigo?..."
No sé si me duele más lo primero o lo segundo. O tal vez
sea la cara de gilipollas que se te queda...
Qué vueltas da la vida, ¿pero qué haces tú
aquí?
¿Es que ya no te acuerdas? ¡Nos vimos en Berlin!
Fue una madrugada, de aquel invierno hostil,
en una mazmorra a punto de morir.
No sabes si llorabas de rabia o de dolor:
¡yo vi caer tus lágrimas entre sangre y sudor!
¡Fue solo ayer! cuando el Nazi diparó en tu sien
¡Solo ayer! el campo de concentración, sí, fue
¡Solo ayer! tortura y persecución.
¡Fue solo ayer! suplicando de rodillas su perdón...
¿Ahora quién? ¿Quién es el asesino?
¿Ahora quién? ¿Quién mata sin razón?
¿Ahora quién, utiliza la tortura?
Con algunas faltas, o mejor digamos que con algun@s a los que
eché de menos y de los que eché de menos felicitaciones,
al final ni tan mal salió. Borracho como una cuba, mi cuerpito
de madera hoy me pide cuentas y hace bueno aquello que cantaba Fito
de que "Cada vez me pesan más los huesos"...
30 años no son nada, dice el tango (¿o eran 20? bah, que
más da) y lo cierto es que no noto nada distinto de ayer y
nada ha cambiado. Siempre he dicho que los años van por dentro
y por eso me la pela cumplir (cada vez más alucino con la
cantidad de gente a la que le da urticaria hacerlo), pero aunque ya
haya superado la barrera psicológica de cuando los
adolescentes empiezan a llamarte "señor", yo sigo sintiendo no
más de 25 en mi cabeza.
Lo más curioso y lo más innovador de este año es la
parida del facebook. De repente te felicita gente con la que apenas
has hablado 2 veces, como si fueran tus colegas de toda la vida.
Gente a la que crees que les importas un peo de repente son tus
mejores amigüitos. Y toda la gente, así en general, se
convierte en ultravaga y manda mensajitos por feisbuc porque
feisbuc les dice que hoy es mi cumpleaños. Curioso.
Creo que para el año que viene haré el experimento del
psicópata de Carlos, que consiste en poner fechas diferentes
de cumpleaños en el feisbuc, el escaip, y todas esas chorradas
que avisan a la gente, para ver quién te felicita porque te
conoce, y quién porque se lo dice un puto programa.
Anyway, gracias a todos los que estuvisteis ayer, y también a
los que estando lejos se acordaron.
"Lo que está claro para mí, a día de hoy, es que lo
que la psicología occidental considera un individuo sano y
entero no es sino un sujeto psicótico viviendo un lamentable
sueño egótico, un delirio de poder del que más le
vale despertar pronto.
Seguimos estando perdidos, caminando sin rumbo sobre la superficie
de un pedazo de roca que orbita alrededor de una estrella menor en
el brazo de una galaxia común que flota en una oscura
inmensidad que nuestra mente siquiera puede concebir.
Cuando nos encontramos por la calle deberíamos abrazarnos y
felicitarnos por el milagro de existir, por seguir con vida un
día más, y a lo más a que acertamos es a mirarnos
con desprecio.
Poco antes de las olimpiadas de Beijing se puso de moda la
crítica contra China y contra todo lo que rodeaba las
olimpiadas. Las imágenes de los Aros Olímpicos hechas con
esposas eran un reclamo más, así como la teoría del
logo olímpico con un fusilamiento en paredón.
Durante meses, expertos mundiales en criticar por deporte (esos
sí merecen una medalla) se han dedicado a protestar por la
libertad de un pueblo, el Tibetano, del que muchos desconocen toda
su historia, e incluso algunos no saben ni colocarlo en un mapa.
Listillos y modernillos se han convertido en defensores de la
justicia suprema amparados en su conocimiento de la causa brindado
por las noticias de Tele5, CNN, y la película de "7 años
en el Tíbet".
Bajo esa marea de críticas nació un eslógan de lo
más inteligente: "Yo no soy cómplice". Un pretendido
boicot a las olimpiadas y a toda China en general.
Pues bien, yo hoy quiero manifestar que yo, al contrario que todos
esos listillos sabelotodo, sí soy cómplice. Y a mucha
honra.
Sí soy cómplice de un evento que ha conseguido abrir al
mundo uno de los países más herméticos.
Sí soy cómplice de que la gente sienta interés real
y ganas de conocer aquello que sólo conocen de
oídas.
Sí soy cómplice de dar la oportunidad a más de 1.500
millones de personas de mejorar sus vidas, de sentirse útiles
y partícipes de una sociedad, de despertar de un letargo de
olvido y convertirse en protagonistas de un evento mundial.
Sí soy cómplice de viajar aquí y conocer de primera
mano aquello que nos venden en los noticiarios.
Sí soy cómplice de querer conocer en lugar de criticar
con lo que otros nos cuentan.
Sí soy cómplice, también, a mi pesar, de tolerar que
otros países promuevan el boicot indiscriminado por razones de
oportunismo político.
Soy cómplice además de no manifestarme contra países
que, como EEUU, tienen la desfachatez de venir a China pidiendo
respeto a los derechos humanos, cuando en sus casas son aún
peores.
Sí soy cómplice, en definitiva, de vivir esa gran
realidad que reza que el racismo es una enfermedad que se cura
viajando.
Ya acabaron las olimpiadas. Con todos sus detallitos de turno,
desde el quedao del maratoniano marroquí hasta el
borrachísimo e impresentable alcalde de Londres. El COI ya ha
volado lejos y los olímpicos que no han pillado cacho por
aquí están de vuelta con sus familias. La villa
olímpica se queda tan vacía como el nido, un nido del
cual todos los hijos han volado ya lejos.
Y ahora ¿qué?
Es la pregunta transparente aquí en china ahora. Llevan tanto
tiempo preparando y hablando de Beijing 2008 que ahora parezca que
no queda nada que hacer. En las televisiones sólo ponen
repeticiones de medallas chinas o de las ceremonias de apertura y
clausura, y si acaso algún documental sobre otras olimpiadas
como para demostrar lo mejores que han sido las chinas.
Todo a pedir de boca, una organización casi perfecta, unos
resultados inmejorables con China como campeona global en el
medallero, con una barbaridad de records del mundo a pesar de los
malditos periodistas que auguraban una olimpiada sin
plusmarcas.
Pero yo pregunto, ahora sin el norte supremo que era Beijing 2008,
y con el eco de la tonadilla infernal del "I love Beijing",
¿quién sabe hacia donde va este país?
España es, como ya he dicho otras veces, uno de los lugares
del mundo donde más nos gusta hablar de todo como si fueramos
expertos mundiales en la materia.
Estos días no hago más que ver grupos de manifestantes y
gente parloteando sobre lo malos que son los Chinos, y los pobres
Tibetanos. Hablan desde el grado de conocimiento que da la mayor de
las ignorancias. Oyen algo en la tele, o en un periódico, y de
repente, aquellas personas que no sabían (ni aún saben)
señalar en un mapa dónde queda Tibet, son los mayores
activistas pro-tibet, y odian a China y a sus olimpiadas.
Muchas de esas personas tal vez deberían viajar para conocer
cuáles son los verdaderos problemas en China o en Tibet, o por
ejemplo para conocer cómo otros expertos mundiales de
diferentes naciones hablan (con el mismo grado de desconocimiento)
sobre la ocupación Española de Euskal Herria, y los
métodos de tortura de nuestras fuerzas policiales.
Tal vez si dejáramos de creer lo que oímos o leemos en
los medios sin cuestionarnos su imparcialidad empezaríamos a
entender, y sobre todo a respetar, las demás culturas y los
demás pueblos.
Hace mucho tiempo empecé, casi por casualidad, con una
costumbre que se convirtió en la mejor forma de ayudar a una
amiga. Aquel día tenía un problema estúpido por su
simplicidad en que, un código HTML que había escrito para
una web no terminaba de funcionar.
Le pedí que se sentara a mi lado y me explicara, paso a paso,
qué hacía cada parte de su código. Ella,
naturalmente, se quejó e insistió en que mirase a ver si
veía qué coño estaba fallando. Con la paciencia que
sólo te puede dar una absoluta convicción de que era el
camino, y la sonrisa pícara de "tú hazme caso que ya
verás" le insistí en que me leyera su código,
línea a línea, por obvio que pareciera.
No habían pasado ni 5 minutos cuando su cara se iluminó
de golpe. Ahí estaba, escondido, ese maldito indescifrable
error que llevaba horas atormentándola.
Mucho tiempo después, "leer HTML" es una costumbre que
mantenemos ambos para descubrir los problemas que nos encontramos y
no sabemos resolver.
Esta noche, durante una noche entera sacrificada a esa tarea, me he
dedicado a leer HTML. A leer mis posts desde que llevo en China. A
recorrer, paso a paso, sin dejar una sóla línea condenada
al olvido de la obviedad, toda mi historia aquí, desde Febrero
de 2007.
Y de repente está todo claro. De repente sé cuándo
dejé de escribir, cuándo mis post se tornaron en odio, en
rencor, en pena, y en dejadez. Cuándo mi vida se torció
para hacer que el tiempo corra como un relámpago sin dejarme
disfrutar (ver) el paisaje en el camino. Cuándo perdí el
gusto por esta, mi única vía de escape ahora que no tengo
moto.
Ahora lo recuerdo. Ahora lo he encontrado.
Las últimas veces que fuí a Madrid. El desengaño con
algunos que creía mis amigos. La sensación de profunda
tristeza y de amargura que me traje agarradas a mi garganta y que
me tragué envenenando mis tripas.
Esa amargura que aún está dentro y que no he sabido
sacar. Esa misma amargura que esta noche me hizo volver a llorar
por los mismos errores, por heridas que se olvidaron, pero que
nunca llegaron a curar.
Vuelvo a Madrid. 5 semanas. Del 13 de Julio al 21 de Agosto.
Otra vez la vista atrás, y otra imagen que recuerdo con tanto
cariño. Recuerdos de lo que quiero en mi vida, de lo
fácil que es conseguirlo cuando se consigue desprenderse de
todo lo vanal.
Los senderos, sólo marcados por nosotros mismos, por lo que
queremos a cada momento. Y la vida, algo tan pequeño y tan
grande, que puede llevarse en una bolsa amarrada a la parte trasera
de una moto:
Hoy me he puesto a pensar (mala costumbre, en general) y a recordar
(peor costumbre, por norma), y por diversas circunstancias que no
vienen al caso, me he acordado de mi primera moto, "La Gata", y de
toda mi historia con ella.
He retrocedido hasta mensajes en el foro de motos, y posts de mi
enlatado, mucho tiempo hacia atrás. Y de repente me he dado
cuenta de que no es hace tanto tiempo como parecía.
Dos años y tres meses. Exactamente 823 días se cumplen
hoy desde mi accidente de moto. Parece mucho. Pero hoy se me antoja
poco.
En mis recuerdos casi todo lo que pasó en aquella época
es confuso, pero intenso. Intenso en el sentido de que pasaban
muchas cosas, todas muy diferentes, con muchos vaivenes, con mucho
(tal vez demasiado) "ahora arriba ahora abajo".
Dos años después tengo la sensación de que el tiempo
pasa más deprisa, o de que me da tiempo a hacer menos cosas.
Detalle curioso es la comparativa del número de entradas en mi
enlatado en estos dos años:
Abril 2006: 14 posts
Mayo 2006: 20
Junio 2006: 30
Abril 2007: 16
Mayo 2007: 16
Junio 2007: 12
Abril 2008: 3
Mayo 2008: 1
Junio 2008: 4
¿Qué será lo que está pasando?
Sólo sé que tengo más ganas de moto de las que
recuerdo haber tenido en muuuucho tiempo.
Es una pena que no encuentro ningún vídeo por youtube ni
nada similar, así que me contentaré con plasmar aquí
la letra...
¡Viva
España!
Evangelizadora de la mitad del orbe
martillo de herejes y herejes
Luz de Trento, espalda de Roma
Cuna de San Ignacio, expulsamos a Napoleón y de vez en cuando vibramos
con nuestra jodida selección.
No se puede pedir más si somos los mejores
Autocomplacencia y buenos jamones
Pero lo último es superior, ¡ya somos Europa!
¡Viva España! Tururu......
Esa es nuestra grandeza y nuestra unidad
y que le vamos a hacer si no tenemos otra.
Desarmado y cautivo el ejercito rojo
les cantamos sevillanas
y les llevamos a los toros.
-Reincidentes, en su disco "Reincidentes"-
Como bien decía un colega mío, ¿alguien sabe
cómo quedó la cumbre del petróleo que se
celebró ayer en Madrid?