donde se caen todas las cosas que se
salen de KiZio
Sábado, 11/07/2009 @ 11:59 AM
Como un pulpo en un garaje
De toda la vida, cuando escuchaba el dicho de "como un pulpo en un
garaje", me imaginaba no el típico pulpito que te comes a la
gallega, sino más bien aquél de las novelas de Julio Verne, un
monstruo de varios cientos de metros de largo, tratando de ponerse
en pie en un garaje lleno de herramientas y cacharros metálicos
almacenados en estanterías, donde además el garaje estuviera lleno
de agua sólo hasta la mitad. El pobre pulpo no podía apenas ni
respirar en el hipotético caso de que consiguiera levantarse, y en
sus vanos y torpes intentos por encontrar algo a lo que poder
sujetarse, todos los cacharros y todas las estanterías se venían
abajo en un jaleo impropio de algo que se encuentra sumergido.
También estaba, cómo no, el pobre coche que naturalmente duerme en
el garaje. Aplastado y retorcido debajo del peso de semejante
bicho, contribuía sustancialmente al desagradable concierto de
ruido que llamaba la atención.
Sin embargo, el verdadero protagonista era el pulpo. Ese bicho
enorme y patoso que sólo atrae la atención para sentir una mezcla
de piedad hacia él por lo difícil de su situación, y de odio por
perturbar la paz de todos los observadores, que tratan de dedicarse
a sus garajiles actividades sin la molestia de tan estruendoso
inquilino. La gente lo mira con desprecio y con una gotita de
lástima, que se convierte si cabe en un poco más de desprecio, y
todos coinciden en que lo mejor que puede pasarle al bicho es que
se muera y se calle de una vez, o que alguien tire de uno de sus
tentáculos y se lo lleve de allí corriendo.
Hay veces en la vida, demasiadas últimamente, en que me siento
exáctamente como ese Vernesiano ser. Estar sentado en una terraza
pija de la Castellana, entrar en tiendas de ropa donde nada de lo
que me gusta está bien, tomar unas cervezas rodeado de gente que
tiene resuelta su vida, intentar ligarte a una chica que de repente
está jugando la promoción de ascenso a la siguiente
división...
Demasiado frecuentemente me siento como ese pulpo, intentando en
vano sujetarme a algún sitio, con la sensación de que si me quedo
panza arriba mirando al techo del garaje, antes o después aparecerá
un cuchillo de carnicero dispuesto a hacerme rodajitas para
servirme en un plato gigante de madera con patatas y azafrán. Y me
pongo más nervioso y al intentar zafarme sólo consigo ahogarme
más.
Ojalá alguien tire de uno de mis tentáculos y me saque de aquí,
corriendo, buceando hasta los rincones más oscuros del fondo de
algun abismo marino, donde ni siquiera la luz del sol pueda
reflejar mi cara y mi cuerpo, y pueda vivir un tiempo escondido y
alejado de todo.
Estoy en Madrid. No sé por cuánto tiempo, ya que me he venido con
un billete de sólo ida. La razón, bueno, hay varias, pero la última
razón por la que me quedo sin fecha de vuelta, es que han
diagnosticado a mi padre un cáncer de próstata. De momento seguimos
esperando que la Espe cumpla sus 30 días de plazo, pero hoy por hoy
aún no tiene fecha de operación.
Entre tanto, la vida pretende ser lo más normal posible. Mi padre
(y mi madre), sin embargo, están acojonados perdidos. Tratando de
fingir normalidad todo el rato, pero acojonados al fin y al cabo.
Yo no paso de verlo como algo normal, como que nada de lo que
hagamos puede cambiar nada, y que lo que tenga que ser será. Quizá
demasiado pasotismo, quizá el adecuado, pero sé que ya no estoy
atacado de nervios. No sé si por estar en Madrid o por qué, pero se
me ha pasado ya los días que me tiré con espasmos involuntarios en
el brazo.
El caso es que en este tiempo me encontré una canción que me sacó
algo de tristeza-lagrimillas sin querer, y aunque mi padre jamás en
la vida leerá este blog, quisiera dedicarle esa canción:
I was a kid you were my dad
I didn't always understand
I wanted freedom you got mad
You were concerned I got upset
I didn't recognize you yet
And did you cry I know I did
When I lied to you
I didn't want to hurt you
I just never knew I did
You never told me that you loved me
I know you didn't know how
I guess that shows we're much the same
'Cause I love you too and until now
I've never said those words out loud
I hope you're proud
To be my dad...
What are your secrets, do you pray
Is there a god that shows your way
I wish I knew...
Do you have crazy fantasies
What happens in your dreams
I want to know...
I guess you'll always be a mystery to me
But you taught me how to value life
And what else do I need
I have a dad who watches over me
-"Dad", de K's Choice, en su disco "Paradise in
Me"-
Los dos se encontraron en el mismo cuento.
Los dos se encontraron justo en el momento.
Fue un beso de esos que bajan la guardia.
Fue un beso de esos de darse las gracias.
Un beso de esos, de esos que valen
por toda la química de la farmacia.
Los dos intuyeron sus ojos cerrados,
sus bocas pegadas cercaron su aliento.
Fue un beso de esos que cumplen un sueño,
un beso de esos que son el primero.
Un beso de esos que ponen contento:
los dos se creyeron singing in the rain.
[...]
Fue un beso de esos que premian las ganas.
Un beso de esos que luego te marcan.
Un beso de esos de bésame mucho.
Tan locos quisieron perderse del mundo.
Tan locos rodaron uno sobre otro.
Un beso de esos que valen por todos.
-"Un beso de esos", de Toni Zenet, en su disco
debut "Los mares de China" (manda huevos)-
No puedo evitar gritarle al mundo que es por esos besos que soy
feliz.
Inauguro sección nueva con algo que hago desde hace tiempo: a
partir de alguna chorrada que leo en algún momento del día
(generalmente en algún periódico, o en algo de mi trabajo) termino
buscando alguna curiosidad que surge de esa chorrada, y me termino
perdiendo entre asuntos relacionados (generalmente a través de
wikipedia) hasta llegar a algo que me parece interesante como
curiosidad tonta (o curiosidad frikipédica del día), aunque
generalmente termina dando una respuesta no buscada a preguntas que
nunca fueron formuladas, pero que estaban ahí. Como ejemplo
ilustrativo, qué mejor que contar la de hoy: la escala
Farenheit.
¿Quién no se ha preguntado, en algún momento de su vida
(generalmente cuando en el instituto tenías que hacer tediosas y
estúpidas conversiones de medida, o cuando algún yanki te dice que
estamos a 100 grados) por qué la escala Farenheit es tan
estúpidamente complicada desde el punto de vista de un europeo
acostumbrado al celsius o centígrado?
Todo surgió en medio de una conversación por Skype con una de las
chinas de una oficina en la que curraba antes. Su apodo en Skype
era "I love Farenheit". Le pregunté que cómo podía amar a semejante
engendro que hizo la escala termométrica más compleja e
ininteligible del planeta (tal vez sólo superado por un señor
llamado Delisle, que hizo una escala que se mide al revés, es
decir, los valores positivos son más fríos, y los negativos, más
calientes... y como no podía ser de otra forma, ese señor era
Francés).
Esta chica me explicó amablemente que Farenheit es un grupo de moda
chino, al más puro estilo New Kids On The Block, que alguna vez
había visto en anuncios de una gomina que se llama Gastby. Y yo,
queriendo hacerle ver lo feo que era el señor al que decía amar
(inconscientemente) busqué en wikipedia al distinguido físico,
esperando tener una foto. Pero resulta que no, ni foto, ni cuadro
ni nada. Pero lo que sí venía era la historia de cómo sacó dicha
escala termométrica. Y aquí el momento frikipédico del día.
Resulta que este señor físico marcó 3 puntos base para su escala.
El primer punto de referencia sería el valor 0 en su escala, para
el cual usó como referente la temperatura en la cual una mezcla
auto-refrigerante muy usada en la época (a base de agua y cloruro
de amonio) se estabilizaba (aproximadamente a 20 grados bajo cero,
en celsius). Después, como segundo referente, utilizó la
temperatura media del cuerpo humano. Por último usó la temperatura
en la cual el agua empieza a congelarse (por fin una refencia
lógica).
Para la graduación de su escala, a este señor se le ocurrió que lo
más lógico era numerar las medidas de referencia en potencias de
base 2. ¿Por qué? Pues porque de ese modo podía establecer más
fácilmente las divisiones en sus instrumentos, con solo hacerlas en
la mitad exacta del tramo entre los puntos de referencia. ¡Toma ya!
De ese modo, el punto de congelación del agua se quedó con 32 ºF, y
la temperatura del cuerpo humano en 96 ºF, dejando así 64
(26) divisiones entre ambas medidas.
Más adelante, su escala fué ajustada al darse cuenta de que el agua
hervía aproximadamente 180 grados por encima de su punto de fusión,
y aprovechando que ese número es fácilmente divisible por muchas
cantidades, se recalibró, quedando los valores de referencia en 0
ºF por la mezcla auto-refrigerante, 32 ºF por la fusión del hielo,
y 212 ºF (32+180) por la ebullición del agua. Este reajuste dejó la
temperatura corporal en 98 ºF en lugar de los 96 ºF de la escala
original.
Como colofón a la chorrada frikipédica, comentar que esta escala se
usaba habitualmente en Europa durante los siglos 18 y 19, y que hoy
en día después de la estandarización de medidas al Celsius sólo se
usa en estados unidos y bélice, aunque la mayoría de paises de
habla inglesa saben convertir "al vuelo" entre ambas escalas, y la
Farenheit sólo se usa para mediciones no científicas (generalmente
ambientales). Existe otra escala llamada Rankine que usa la misma
graduación que Farenheit pero ubicando el 0 en el cero absoluto
(como la Kelvin), y que tanto Farenheit como Rømer (autor de la
escala en la cual basó Farenheit su trabajo) eran Daneses, y
Celsius Sueco. Todos ellos coexistieron y se conocían.
Y recordad, amigüitos... ¡¡Wikipedia es nuestra amiga para aprender
miles de chorradas aparentemente inútiles!! ¡Hasta la próxima
chorrada frikipédica del día!
"Look for me right when the lights go down,
Your little natural hi,
I should be floating on top of the world
But I just keep wondering why…
I feel more alone in this wonderful crowd,
Than I ever do on my own,
I know that this is a place I belong,
But I'd rather be coming back home.
Ooh I want you to know I'm okay,
I just need to know that you're waiting
You're waiting... for me.
Someone keeps saying I could be a star,
I'm never quite sure what that means,
Sounds like there's something I'm missing right now
And that who they think I could be
All that I'm missing is you my love
Come find me whenever you can
I'll be the one looking up at the sun
With a picture of you in my head.
Ooh I want you to know I'm okay,
I just need to know that you're waiting
You're waiting... for me."
-"I'm okay", de Sarah Bettens (ex K's choice), en
su disco "Scream"-
Hace no mucho un cliente nos pidió un presupuesto para SEO. En ese
momento, yo sabía que oía campanas, pero no tenía muy claro dónde.
La única vez que había tratado ese tema se refería a "Search Engine
Optimization", aplicado a sistemas de indexación y recuperación de
datos en bases de datos documentales con campos de texto completo.
Pero no pegaba nada con lo que nos pedía el cliente. Así que caí en
la cuenta que lo que ahora llaman SEO es lo que tradicionalmente
había caído en el concepto de "posicionamiento en buscadores". Para
hablar en lengua común, "salir más arriba en el gúgel".
Entonces un tipo al que no conozco nos pasa un documento con una
descripción del proyecto de SEO para una web, acompañado de un
presupuesto. Al leer el presupuesto no consigo salir de mi asombro.
Desarrollo de la web: 2500 euros (proyecto aparte),
posicionamiento: más de 5000. ¿Cómo?
Leyendo detenidamente el proyecto no sólo me doy cuenta de lo cutre
que es la redacción en inglés del tipo que lo escribió (no es que
yo sea Shakespeare, pero lo de este tío tenía delito), sino también
de lo que ya sospechaba acerca del SEO.
Hoy en día hacer una cosultoría SEO consiste, básicamente, en
engañar al cliente. Esto es, en venderle humo. Pero humo del bueno.
El resumen práctico y bajado de nuevo a idioma de la calle,
traducido y sacada la paja, viene a ser:
"Nos leemos tu web, aplicamos una serie de palabras claves que nos
das tú (aunque te proponemos una lista) y luego te obligamos a que
tú las introduzcas en tu página. Después te damos de alta en los
buscadores, y te hacemos un acuenta en 'gúgel analitics', para que
veas cómo evolucionan las visitas a tu web. Por todo esto (decirte
lo que tienes que hacer) te vamos a cobrar 5,000 eurazos de
vellón."
Además, la cosa no acaba ahí, más bien sigue: "Durante el año nos
comprometemos a hacerte 4 análisis de la evolución del proyecto
(vamos, a hacerte un par de 'pogüerpoins' con la información que
nos da el 'gúgel analitics' y si acaso a proponerte cambios en las
listas de palabras clave (por supuesto, no a implementar esos
cambios), y por esto te vamos a cobrar otros 200 eurazos al
mes."
Como podéis ver, el asunto del SEO consiste básicamente en decir:
Aprovechamos que no tienes ni zorra idea de lo que quieres, te
vendemos un montón de humo del que en la práctica vas a poder usar
3 listas de palabras clave y un par de pogüerpoins, y te rajamos de
arriba a abajo porque somos unos putos listos.
Todo esto, que a nivel técnico requiere un tiempo de trabajo que no
justifica más de 500 euros, y eso cobrando la hora a mogollón y
perdiendo mucho tiempo en poner pogüerpoins bonitos (con faltas de
sintaxis y ortogrfía en inglés), y sin mover un dedo para hacer
visibles nuestras propuestas -y supuestas- mejoras. Eso te lo
dejamos para tí, que curres, o mejor, te pasamos un presupuesto
aparte por implementarte esos cambios de pacotilla.
Esta estrategia de vendehumos es la que hizo que las famosas
"puntocom" se fueran a la mierda, y es también la repugnante forma
de vivir a costa del que no sabe, en lugar del esfuerzo propio y
del coste real del trabajo. Es también lo que se esconde detrás de
los contratos basura de obreros que se obtienen en revendedoras de
carne para que trabajen y hagan realidad todo ese humo vendido en
forma de cutre-pogüerpoins.
Me genera asco y vergüenza tener que presentar un documento de este
estilo. Debería estar perseguido por ley y penado con cárcel
incluso, como gran TIMO que es. Y lo digo desde el conocimiento de
causa. Así que si alguna vez alguien os quiere vender un proyecto
de SEO, mandadles a tomar por culo.
Siempre he repetido aquellas palabras de Paulo Coelho en las que
hablaba sobre el miedo a escoger, porque elegir un camino implica
siempre dejar atrás otros muchos.
Hay veces en que al dejar un camino atrás sientes un vértigo
tremendo de haberte equivocado, y de pensar que lo has dejado atrás
para siempre.
De repente alguien a quien creías tu colega (tu amigo) te cuenta
que una mierda que hiciste hace 6 años te ha marcado de por vida
como con una letra escarlata, como tu propia estrella de david en
el brazo, y que por eso no confía en tí para nada que tenga que ver
con el curro.
Y entonces dolido como un perro moribundo y sin terminar de
entender por qué te duele tanto, en medio de una pataleta de niño
pequeño, le preguntas a alguien lo que cree. Y su respuesta es
demoledora. "¿De verdad es tu amigo?..."
No sé si me duele más lo primero o lo segundo. O tal vez sea la
cara de gilipollas que se te queda...
Qué vueltas da la vida, ¿pero qué haces tú aquí?
¿Es que ya no te acuerdas? ¡Nos vimos en Berlin!
Fue una madrugada, de aquel invierno hostil,
en una mazmorra a punto de morir.
No sabes si llorabas de rabia o de dolor:
¡yo vi caer tus lágrimas entre sangre y sudor!
¡Fue solo ayer! cuando el Nazi diparó en tu sien
¡Solo ayer! el campo de concentración, sí, fue
¡Solo ayer! tortura y persecución.
¡Fue solo ayer! suplicando de rodillas su perdón...
¿Ahora quién? ¿Quién es el asesino?
¿Ahora quién? ¿Quién mata sin razón?
¿Ahora quién, utiliza la tortura?
Con algunas faltas, o mejor digamos que con algun@s a los que eché
de menos y de los que eché de menos felicitaciones, al final ni tan
mal salió. Borracho como una cuba, mi cuerpito de madera hoy me
pide cuentas y hace bueno aquello que cantaba Fito de que "Cada vez
me pesan más los huesos"...
30 años no son nada, dice el tango (¿o eran 20? bah, que más da) y
lo cierto es que no noto nada distinto de ayer y nada ha cambiado.
Siempre he dicho que los años van por dentro y por eso me la pela
cumplir (cada vez más alucino con la cantidad de gente a la que le
da urticaria hacerlo), pero aunque ya haya superado la barrera
psicológica de cuando los adolescentes empiezan a llamarte "señor",
yo sigo sintiendo no más de 25 en mi cabeza.
Lo más curioso y lo más innovador de este año es la parida del
facebook. De repente te felicita gente con la que apenas has
hablado 2 veces, como si fueran tus colegas de toda la vida. Gente
a la que crees que les importas un peo de repente son tus mejores
amigüitos. Y toda la gente, así en general, se convierte en
ultravaga y manda mensajitos por feisbuc porque feisbuc les dice
que hoy es mi cumpleaños. Curioso.
Creo que para el año que viene haré el experimento del psicópata de
Carlos, que consiste en poner fechas diferentes de cumpleaños en el
feisbuc, el escaip, y todas esas chorradas que avisan a la gente,
para ver quién te felicita porque te conoce, y quién porque se lo
dice un puto programa.
Anyway, gracias a todos los que estuvisteis ayer, y también a los
que estando lejos se acordaron.
A veces sueñas demasiado, tanto que lo real no importa, sientes que
los días te transportan, y te sientes solo, apagado, como esta
ciudad maldita, que te incita a suplicarles a quienes más te
quitan. Mis lágrimas se han secado, pagué por mis pecados errados
en el pasado pero mírame, aquí sentado tan endeble y vulnerable,
callado mientras dejo que el diablo me hable.
Me confunde, su voz me aturde y me abandono, sólo si cierro mis
ojos veo este trono que merezco pero no lo tengo, jamas pondré mi
alma en venta, prefiero ser feliz don nadie a ser leyenda
muerta.
Camino lento, y no tan atento aunque lo intento, no me mata el odio
ni el lamento: sólo el tiempo que me arruga, como a un papel
inservible, en mares, de irreversibles mares nado yo el
impasible.
Niño sensible, el chico travieso y malo, fragil carne y hueso
moldeada al palo, pero vivo para contarlo y relatarlo, y se que es
tan fácil morir que tiemblo sólo de pensarlo.
Pero que mas da, mejor nada que esta odisea, y si existe un mas
allá pues bienvenido sea, hoy estoy borroso y el cristal no está
empañado, y es por que alguien se ha olvidado del príncipe
destronado, que usa a muñecos rotos y pinta sus sueños rotos en un
mundo roto, quebrado por la angustia de otros, es la historia
silenciosa que a gritos fue castigada. Hoy miro entre mis manos y
¿qué encuentro?
Nada.
Todos tenemos una historia que debe ser contada, y guardamos un
secreto del que nadie sabe nada, hablamos con la almohada pero no
responde. La verdad está ahí fuera, sí, pero se esconde.
"Lo que está claro para mí, a día de hoy, es que lo que la
psicología occidental considera un individuo sano y entero no es
sino un sujeto psicótico viviendo un lamentable sueño egótico, un
delirio de poder del que más le vale despertar pronto.
Seguimos estando perdidos, caminando sin rumbo sobre la superficie
de un pedazo de roca que orbita alrededor de una estrella menor en
el brazo de una galaxia común que flota en una oscura inmensidad
que nuestra mente siquiera puede concebir.
Cuando nos encontramos por la calle deberíamos abrazarnos y
felicitarnos por el milagro de existir, por seguir con vida un día
más, y a lo más a que acertamos es a mirarnos con desprecio.
Poco antes de las olimpiadas de Beijing se puso de moda la crítica
contra China y contra todo lo que rodeaba las olimpiadas. Las
imágenes de los Aros Olímpicos hechas con esposas eran un reclamo
más, así como la teoría del logo olímpico con un fusilamiento en
paredón.
Durante meses, expertos mundiales en criticar por deporte (esos sí
merecen una medalla) se han dedicado a protestar por la libertad de
un pueblo, el Tibetano, del que muchos desconocen toda su historia,
e incluso algunos no saben ni colocarlo en un mapa. Listillos y
modernillos se han convertido en defensores de la justicia suprema
amparados en su conocimiento de la causa brindado por las noticias
de Tele5, CNN, y la película de "7 años en el Tíbet".
Bajo esa marea de críticas nació un eslógan de lo más inteligente:
"Yo no soy cómplice". Un pretendido boicot a las olimpiadas y a
toda China en general.
Pues bien, yo hoy quiero manifestar que yo, al contrario que todos
esos listillos sabelotodo, sí soy cómplice. Y a mucha honra.
Sí soy cómplice de un evento que ha conseguido abrir al mundo uno
de los países más herméticos.
Sí soy cómplice de que la gente sienta interés real y ganas de
conocer aquello que sólo conocen de oídas.
Sí soy cómplice de dar la oportunidad a más de 1.500 millones de
personas de mejorar sus vidas, de sentirse útiles y partícipes de
una sociedad, de despertar de un letargo de olvido y convertirse en
protagonistas de un evento mundial.
Sí soy cómplice de viajar aquí y conocer de primera mano aquello
que nos venden en los noticiarios.
Sí soy cómplice de querer conocer en lugar de criticar con lo que
otros nos cuentan.
Sí soy cómplice, también, a mi pesar, de tolerar que otros países
promuevan el boicot indiscriminado por razones de oportunismo
político.
Soy cómplice además de no manifestarme contra países que, como
EEUU, tienen la desfachatez de venir a China pidiendo respeto a los
derechos humanos, cuando en sus casas son aún peores.
Sí soy cómplice, en definitiva, de vivir esa gran realidad que reza
que el racismo es una enfermedad que se cura viajando.
Ya acabaron las olimpiadas. Con todos sus detallitos de turno,
desde el quedao del maratoniano marroquí hasta el borrachísimo e
impresentable alcalde de Londres. El COI ya ha volado lejos y los
olímpicos que no han pillado cacho por aquí están de vuelta con sus
familias. La villa olímpica se queda tan vacía como el nido, un
nido del cual todos los hijos han volado ya lejos.
Y ahora ¿qué?
Es la pregunta transparente aquí en china ahora. Llevan tanto
tiempo preparando y hablando de Beijing 2008 que ahora parezca que
no queda nada que hacer. En las televisiones sólo ponen
repeticiones de medallas chinas o de las ceremonias de apertura y
clausura, y si acaso algún documental sobre otras olimpiadas como
para demostrar lo mejores que han sido las chinas.
Todo a pedir de boca, una organización casi perfecta, unos
resultados inmejorables con China como campeona global en el
medallero, con una barbaridad de records del mundo a pesar de los
malditos periodistas que auguraban una olimpiada sin
plusmarcas.
Pero yo pregunto, ahora sin el norte supremo que era Beijing 2008,
y con el eco de la tonadilla infernal del "I love Beijing", ¿quién
sabe hacia donde va este país?
España es, como ya he dicho otras veces, uno de los lugares del
mundo donde más nos gusta hablar de todo como si fueramos expertos
mundiales en la materia.
Estos días no hago más que ver grupos de manifestantes y gente
parloteando sobre lo malos que son los Chinos, y los pobres
Tibetanos. Hablan desde el grado de conocimiento que da la mayor de
las ignorancias. Oyen algo en la tele, o en un periódico, y de
repente, aquellas personas que no sabían (ni aún saben) señalar en
un mapa dónde queda Tibet, son los mayores activistas pro-tibet, y
odian a China y a sus olimpiadas.
Muchas de esas personas tal vez deberían viajar para conocer cuáles
son los verdaderos problemas en China o en Tibet, o por ejemplo
para conocer cómo otros expertos mundiales de diferentes naciones
hablan (con el mismo grado de desconocimiento) sobre la ocupación
Española de Euskal Herria, y los métodos de tortura de nuestras
fuerzas policiales.
Tal vez si dejáramos de creer lo que oímos o leemos en los medios
sin cuestionarnos su imparcialidad empezaríamos a entender, y sobre
todo a respetar, las demás culturas y los demás pueblos.
Hace mucho tiempo empecé, casi por casualidad, con una costumbre
que se convirtió en la mejor forma de ayudar a una amiga. Aquel día
tenía un problema estúpido por su simplicidad en que, un código
HTML que había escrito para una web no terminaba de
funcionar.
Le pedí que se sentara a mi lado y me explicara, paso a paso, qué
hacía cada parte de su código. Ella, naturalmente, se quejó e
insistió en que mirase a ver si veía qué coño estaba fallando. Con
la paciencia que sólo te puede dar una absoluta convicción de que
era el camino, y la sonrisa pícara de "tú hazme caso que ya verás"
le insistí en que me leyera su código, línea a línea, por obvio que
pareciera.
No habían pasado ni 5 minutos cuando su cara se iluminó de golpe.
Ahí estaba, escondido, ese maldito indescifrable error que llevaba
horas atormentándola.
Mucho tiempo después, "leer HTML" es una costumbre que mantenemos
ambos para descubrir los problemas que nos encontramos y no sabemos
resolver.
Esta noche, durante una noche entera sacrificada a esa tarea, me he
dedicado a leer HTML. A leer mis posts desde que llevo en China. A
recorrer, paso a paso, sin dejar una sóla línea condenada al olvido
de la obviedad, toda mi historia aquí, desde Febrero de 2007.
Y de repente está todo claro. De repente sé cuándo dejé de
escribir, cuándo mis post se tornaron en odio, en rencor, en pena,
y en dejadez. Cuándo mi vida se torció para hacer que el tiempo
corra como un relámpago sin dejarme disfrutar (ver) el paisaje en
el camino. Cuándo perdí el gusto por esta, mi única vía de escape
ahora que no tengo moto.
Ahora lo recuerdo. Ahora lo he encontrado.
Las últimas veces que fuí a Madrid. El desengaño con algunos que
creía mis amigos. La sensación de profunda tristeza y de amargura
que me traje agarradas a mi garganta y que me tragué envenenando
mis tripas.
Esa amargura que aún está dentro y que no he sabido sacar. Esa
misma amargura que esta noche me hizo volver a llorar por los
mismos errores, por heridas que se olvidaron, pero que nunca
llegaron a curar.
Vuelvo a Madrid. 5 semanas. Del 13 de Julio al 21 de Agosto.
Otra vez la vista atrás, y otra imagen que recuerdo con tanto
cariño. Recuerdos de lo que quiero en mi vida, de lo fácil que es
conseguirlo cuando se consigue desprenderse de todo lo vanal.
Los senderos, sólo marcados por nosotros mismos, por lo que
queremos a cada momento. Y la vida, algo tan pequeño y tan grande,
que puede llevarse en una bolsa amarrada a la parte trasera de una
moto:
Bravely I look further than I see
Knowing things I know I cannot be, not now
I'm so aware of where I am, but I don't know where that is
And there's something right in front of me and I
Touch the fingers of my hand
And I wonder if it's me
Holding on and on to Theories of prosperity
Someone who can promise me
I believe in me
Tomorrow I was nothing, yesterday I'll be
Time has fooled me into thinking it's a part of me
Nothing in this room but empty space
No me, no world, no mind, no face
Touch the fingers of my hand and tell me if it's me
Holding on and on to Love, what else is real
A religion that appeals to me, oh
I believe in me
Can you turn me off for just a second, please
Turn me into something faceless, weightless, mindless, homeless Vacuum
state of peace
On and on and on and on and on and on and on and on
I believe in me
On and on and on and on and on and on and on and on
I believe in me
Wait for me, I'm nothing on my own
I'm willing to go on, but not alone, not now
I'm so aware of everything, but nothing seems for real and
As long as you're in front of me then I'll
I watch the fingers of our hands
And I'm grateful that it's me
Holding on and on and on and on and on and on and on and on and on and on
I believe in me
I'm willing to go on but not alone, not now
I'm so aware of everything
-"Believe", de K's Choice, en su disco "Cocoon
Crash"-
Hoy me he puesto a pensar (mala costumbre, en general) y a recordar
(peor costumbre, por norma), y por diversas circunstancias que no
vienen al caso, me he acordado de mi primera moto, "La Gata", y de
toda mi historia con ella.
He retrocedido hasta mensajes en el foro de motos, y posts de mi
enlatado, mucho tiempo hacia atrás. Y de repente me he dado cuenta
de que no es hace tanto tiempo como parecía.
Dos años y tres meses. Exactamente 823 días se cumplen hoy desde mi
accidente de moto. Parece mucho. Pero hoy se me antoja poco.
En mis recuerdos casi todo lo que pasó en aquella época es confuso,
pero intenso. Intenso en el sentido de que pasaban muchas cosas,
todas muy diferentes, con muchos vaivenes, con mucho (tal vez
demasiado) "ahora arriba ahora abajo".
Dos años después tengo la sensación de que el tiempo pasa más
deprisa, o de que me da tiempo a hacer menos cosas. Detalle curioso
es la comparativa del número de entradas en mi enlatado en estos
dos años:
Abril 2006: 14 posts
Mayo 2006: 20
Junio 2006: 30
Abril 2007: 16
Mayo 2007: 16
Junio 2007: 12
Abril 2008: 3
Mayo 2008: 1
Junio 2008: 4
¿Qué será lo que está pasando?
Sólo sé que tengo más ganas de moto de las que recuerdo haber
tenido en muuuucho tiempo.